domingo, 24 de agosto de 2014

Los Héroes de las Juntas


En Costa Rica, unas 4.800 juntas de educación y juntas administrativas gestionan los presupuestos de los centros educativos, que en 2013, totalizaban más de 138.129 millones de colones provenientes de recursos asignados en distintas leyes (5662, 6746, 7372, 8283, y 7552).

Cinco miembros de la comunidad –en la mayoría de los casos-  tienen responsabilidades como comprar bienes y servicios; formular proyectos de infraestructura física; concesionar la soda escolar y velar por la prestación de los servicios de transporte estudiantil; alquilar las instalaciones; supervisar el cumplimiento de las funciones del tesorero-contador, asumir la administración del centro en periodos de vacaciones y múltiples otras tareas administrativas, acogiéndose, en todos los casos, a los principios de legalidad.  Además, tienen la potestad de gestionar recursos propios producto de las actividades que realicen.

Para efectuar su labor, las Juntas trabajan con el director, el personal administrativo y docente, los estudiantes y padres de familia, a través de los patronatos escolares o las asociaciones de padres.  Pero además deben coordinar con múltiples instancias dentro del MEP, incluyendo el Viceministerio de Planificación Institucional y Coordinación Regional; la Dirección de Gestión y Desarrollo Regional; la Dirección de Infraestructura y Equipamiento Educativo; la Dirección de Programas de Equidad; la Dirección de Planificación Institucional, la Dirección de Educación Técnica y Capacidades Emprendedoras; la Dirección de Desarrollo Curricular, la Dirección Financiera (Departamento de Gestión de Juntas), la Auditoría Interna, y las Direcciones Regionales de Educación (DRE) y supervisiones. 

Además, las juntas se relacionan con las municipalidades quienes las nombran y destituyen, y con la Contraloría General de la República, encargada de autorizar y fiscalizar la ejecución de los fondos. 

Con semejante responsabilidad y complejidad de funciones, es asombroso que los miembros de las juntas laboren ad honorem.

Es una labor encomiable la que realiza la Fundación Gente, la de buscar fortalecer la labor de las juntas administrativas y educativas a través de la capacitación, el acompañamiento y la profesionalización de sus miembros. 

Este pasado 8 de agosto celebraron por primera vez en Costa Rica el Día Nacional de las Juntas de Educación y Administrativas, un reconocimiento a las personas que administran los centros educativos públicos y sus instalaciones; el presupuesto asignado por el MEP; los subsidios de transporte; y los comedores escolares.  

¿Quería transformar la educación en su comunidad y no sabía cómo? Forme parte de una junta o apoye la actual.  Sea un héroe y trabaje desinteresadamente por el bienestar de nuestros jóvenes.  Solo basta con que sea costarricense o extranjero con cédula de residencia y mayor de edad; saber leer y escribir; no contar con antecedentes penales; y ser propuesto por el centro educativo. 


domingo, 10 de agosto de 2014

Fonabe y la reforma de ley

Si bien es cierto que, en países como México, Brasil, Honduras, Jamaica y Nicaragua, los programas de transferencia condicionada de dinero han tenido éxito en motivar a las familias pobres a enviar a sus hijos a la escuela y a concluir con éxito su proceso educativo, se sabe que hay que actuar con cautela para asegurarse que la presión política por otorgar y expandir estas subvenciones no relaje los mecanismos de identificación y focalización de los beneficiarios.
Cuando el dinero llega a beneficiar a las personas que no son pobres o se subejecutan los fondos debido a excesos en la tramitología institucional, la inoperancia administrativa y la corrupción, como en el caso de Fonabe, se pierde totalmente la objetividad y la transparencia, fundamentales para la credibilidad de los programas sociales.
Cuando la junta directiva y el director ejecutivo de Fonabe rehúsan admitir que su institución está en problemas, atentan contra la legitimidad misma de la democracia y la estabilidad política de nuestro país.
¿Cómo no sentir incredulidad, rabia, incertidumbre, desmotivación y falta de confianza en nuestros gobernantes cuando más de ¢1.700 millones para becas se adjudicaron irregularmente a proveedores en los últimos dos años, incluyendo la contratación directa de Correos de Costa Rica por 1.291 millones, que, a su vez, subcontrató los servicios de una empresa privada en la que la esposa del exministro Gallardo ocupaba un cargo en la junta directiva, según denuncias del PUSC?
¿Cómo se justifica que haya 68 mil becas sin asignar, al haberse invertido miles de millones de colones en contratos fallidos para mejorar la gestión del sistema de becas y contando con 68 funcionarios en esta institución?
No sería justo arremeter solo contra Fonabe, que es fiel reflejo de todas las entidades públicas costarricenses que conozco, gestionadas, en su mayoría, por funcionarios hostiles, incompetentes y desordenados; con servicios tecnológicos, de teléfono y web decepcionantes; procesos burocráticos perversos, corruptos e ilógicos; entidades carentes de liderazgo, voluntad y humanidad…
No basta con quitar la máxima desconcentración del Fonabe; más convendría desaparecer este órgano y otorgar las potestades a otros entes que hayan demostrado amplia capacidad para la administración de fondos de asistencia social, entidades como organizaciones no-gubernamentales, por ejemplo.
No sé a ustedes, pero a mí no me trae mucha tranquilidad saber que ahora intervendría el MEP en los procesos de gestión, control administrativo y rendición de cuentas en el otorgamiento de becas, o que ahora la junta directiva de Fonabe empezará a contar con representantes del Ministerio de Trabajo y del Ministerio de Hacienda.
Flaco favor se les hará a los más desfavorecidos de nuestro país si la reforma no resuelve el problema de fondo.
Silvia Castro
Rectora de Ulacit

lunes, 14 de julio de 2014

Presentaciones en Articulate

Neurociencia, EpC y enseñanza en ULACIT

La redacción lógica y persuasiva de los trabajos de investigación 

La Tarea: ¿Beneficio o Perjuicio?

¿Cuál es el beneficio real que perciben los niños al realizar asignaciones escolares en el hogar, cuando parece que el grueso de las tareas establecidas por los docentes no fomentan el aprendizaje real, y en cambio sirven para frustrarlos, estresarlos y generarles una pérdida de interés en la materia? En múltiples ocasiones he escuchado a padres de familia quejarse de que la multiplicidad de  tareas afecta su relación familiar con los hijos, los obliga a tener que jugar el papel de supervisores y docentes,  les exige adquirir recursos educativos de los  que no disponen, y no dejan mucho tiempo para que los niños realicen otras actividades que son también significativas para su desarrollo integral, como tiempo para descansar, jugar, practicar deportes y desarrollar otras aficiones. Tras de que sus hijos deben trasnocharse realizando proyectos, rara vez reciben realimentación valiosa y oportuna sobre su desempeño por parte de sus maestros.  Claramente, los padres de familia y sus hijos no dejan de tener alguna razón en los argumentos que plantean.
Los educadores replicarían que la tarea ayuda a consolidar y clarificar lo que se aprende durante el día, jornada que de todas formas resulta insuficiente para ver toda la materia que deben aprender; les otorga a los chicos oportunidades para repasar conceptos y practicar destrezas; y les enseña la autodisciplina, la gestión del tiempo y hábitos para la investigación.  En lugar de estar dedicando tiempo a ver televisión y jugar videojuegos, pueden desarrollar excelentes hábitos de estudio y carácter. Además, involucra a los padres de familia en el proceso de enseñanza de los alumnos, lo que resulta trascendental, puesto que pueden mostrar conocimiento e interés por lo que aprenden sus hijos, al igual que colaborar con la consolidación de ese conocimiento en el quehacer cotidiano. Desde luego, el aprendizaje de sus hijos no es obligación exclusiva de los docentes.  No dejan de tener alguna razón también.
¿Cuál es el impacto que tiene la tarea sobre los resultados de aprendizaje en general? Es difícil de aseverar, en realidad, puesto que dependería de la cantidad y naturaleza del trabajo asignado.  Los resultados de investigación no aportan evidencia contundente de que existan importantes beneficios de realizar tareas en la educación primaria.  En la educación secundaria, las correlaciones son débiles y hasta cuestionables, según la sofisticación de las medidas estadísticas que se utilizan.

La tarea se asigna cuando es verdaderamente apropiado y útil hacerlo, cuando se solicita al estudiante, desde sus intereses y capacidades individuales, resolver problemas complejos, reflexionar, emitir juicios sustentados en argumentos y evidencias, y tomar decisiones, no para limitarlo a seguir instrucciones. El asignar tareas rutinarias por solo hecho de que así se ha hecho siempre, no se justifica pedagógicamente.  

lunes, 30 de junio de 2014

Nadie nace con suerte

¿Por qué hay personas que pasan por la vida cosechando éxitos y otros solo fracasos?  ¿Por qué es que hay personas más afortunadas que otras?  La buena suerte de las personas tiene que ver con una disposición optimista hacia la vida; con su capacidad de mantener una mente abierta para observar y aprovechar las posibilidades que se le presentan y de su habilidad de erradicar sus sentimientos de fracaso, preparándose emocionalmente para su próximo éxito. 

Las personas con suerte se rodean de personas optimistas.  Son personas agradecidas, generosas y humildes.  No he conocido a ninguna persona afortunada que no sea, además, una persona ambiciosa, dispuesta a asumir riesgos, confiada en sí misma y altamente competente.

La serendipia, o el hallazgo inesperado que se produce cuando se busca otra cosa, no obedece solamente a la coincidencia o al accidente.  También se le presenta a aquellos que se han planteado un propósito claro, pero asumen un enfoque cognitivo y conductual flexible y productivo hacia la vida.  Existen muchas formas de llegar a nuestro destino, por lo que la persona afortunada no se preocupa en exceso por la ruta y los detalles, sino más bien aprovecha las oportunidades que se le presentan aquí y en el momento.  Busca, además, salirse de su zona de confort, de su rutina habitual, y se interesa por explorar lo que le falta por conocer, porque la novedad y el aprendizaje les generan sentimientos de satisfacción.

Richard Wiseman, autor de The Luck Factor, determinó que aquellos que se consideran afortunados también son más extrovertidos, por lo que tienen mayores probabilidades de establecer redes y relaciones productivas al conocer a muchas personas y mantenerse en contacto con sus amigos y conocidos. Además, tienen menos probabilidades de experimentar sentimientos como la ansiedad, la culpabilidad, el disgusto y la depresión.

¿Por qué algunos siempre tienen suerte y otros nunca? Porque a través del tiempo todos desarrollamos patrones de conducta.  Algunos siempre tendemos a mantener una actitud abierta y positiva hacia las posibilidades que nos ofrece la vida, a pesar de los obstáculos y la crítica, y otros vivimos con miedo, resentimiento, odio y preocupación, lamentándonos de las decisiones y acciones que tomamos en el pasado, así como de las que no tomamos. 

Los buenos resultados producen sensaciones de éxito, por lo que las personas que han tenido suerte en el pasado alimentan su deseo de continuar arriesgándose para continuar siendo exitosos. Los malos resultados nos entristecen a todos, pero los afortunados siguen esforzándose porque saben que saldrán adelante si perseveran, sin preocuparse de lo que resultará mañana. 


Mi mayor descubrimiento es que las personas afortunadas no cuentan con su suerte para sacarlos adelante.  Toman la decisión de pensar de forma optimista, se sacrifican por sus propias metas y toman acciones contundentes para cambiar sus vidas.

lunes, 16 de junio de 2014

Educar para preguntar

Si no se plantean las preguntas correctas, difícilmente se obtienen respuestas correctas.  Las preguntas tienen el poder catalizador para impulsar el descubrimiento y el aprendizaje, y así la innovación en todos los campos del saber. Saber preguntar también sirve para recabar mayor información, fortalecer las relaciones interpersonales, evitar malentendidos, apaciguar situaciones conflictivas, persuadir a las personas y aumentar la rendición de cuentas, por lo que enseñar a los jóvenes a plantear buenas preguntas contribuye a desarrollar sus capacidades para resolver problemas, crear nuevos productos y servicios, y trabajar en equipo. 
Siendo una habilidad cognitiva fundamental para el trabajo y la vida democrática, ¿por qué las escuelas no estimulan a que los alumnos formulen buenas preguntas?
En ambientes complejos y cambiantes, es fundamental saber plantear preguntas abiertas y exploratorias que nos permitan obtener un entendimiento más profundo de la temática. Las preguntas cerradas típicamente reciben respuestas cortas, como un sí o un no.  Sugieren, a su, vez, que las preguntas tienen una sola respuesta, lo que comunica una idea equívoca con respecto a la naturaleza de los problemas y dilemas que plantea nuestra realidad. A pesar de los beneficios de saber plantear preguntas abiertas, las preguntas cerradas  son las que predominan en las interacciones educativas y las pruebas evaluativas.
El que sabe preguntar inicia con preguntas cerradas y evoluciona hacia preguntas abiertas, solicitando más detalle, explicaciones y argumentos en cada respuesta.  A su vez, sabe escuchar.  Muestra interés en lo que dice su interlocutor y le da suficiente tiempo para contestar, aumentando de esa manera el nivel de confianza con el entrevistado. Suspende su juicio con respecto al tema hasta no haber recabado toda la información que requiere para entender la situación a fondo; asimismo, evita asumir conocer las respuestas al interpretar pausas de silencio, el tono o el lenguaje corporal de su interlocutor. Estas habilidades se aprenden solo si se modelan para los alumnos cotidianamente.
El que sabe preguntar también puede lograr inducir a su locutor a pensar de cierta manera, en particular cuando sabemos que la respuesta más sencilla es contestar de forma afirmativa: “¿Es útil esta técnica, cierto?” O bien, puede plantear un número limitado de opciones de las que otros puedan escoger: “¿Te parece que la segunda opción es mejor?”  No hay mejor manera de obtener la buena voluntad de las personas que cuando las hacemos sentir que tienen opciones, aunque estemos permitiéndoles escoger entre nuestras alternativas preferentes. El entrevistador ético entiende la diferencia entre persuadir y manipular.
El currículum no debe girar en torno a respuestas, sino a preguntas.Ya es hora de que el sistema educativo costarricense ejercite la habilidad de nuestros hijos para que realicen preguntas profundas, destinando el tiempo a fomentar la discusión abierta y crítica de los contenidos curriculares que se presentan.
Publicado el 16 de junio de 2014 en el Periódico La República.

lunes, 26 de mayo de 2014

Un Presidente valiente

Parece ser que algunos conciudadanos tienen problemas con la mera existencia de otros seres humanos cuya diversidad sexual, orientación de sus afectos, o sentimiento de pertenencia social, no concuerda con su apariencia o con el sexo identificado en el nacimiento. Tristemente, muchos líderes de opinión, políticos y religiosos han querido hacer creer que las personas LGBTI amenazan las nociones culturales y religiosas de familia y género, por la forma en que se ven o se comportan.

Los prejuicios populares, los chistes de mal gusto y el discurso inflamatorio en contra de seres humanos inocentes y vulnerabilizados, atizado por visiones parcializadas de la realidad o desactualizadas de lo que constituye la identidad de género, sigue siendo parte de la realidad cotidiana en miles de hogares, medios de comunicación, centros escolares, centros de trabajo y la comunidad costarricense en general. Estas personas son objeto de burla y son aterrorizadas muchas veces por los mismos que se suponen que deben protegerlos. Además, son obstaculizadas oportunidades para trabajar y aprender, expulsados de sus hogares, y obligados a negar quienes realmente son para protegerse del estigma y el rechazo. En muchos casos, la desprotección y el temor les impiden hacer valer sus derechos, una realidad que a pocos parece preocuparles.

Es un fenómeno verdaderamente paradójico, en particular porque la gran mayoría de la población costarricense profesa el cristianismo, fuente de compasión y amor por el prójimo. Adoptando una actitud verdaderamente cristiana, nos tendríamos que preguntar: “¿Cómo me sentiría si fuera prohibido amar a la persona que amo? ¿Cómo me sentiría si fuera discriminado por algo de mí mismo que no puedo cambiar?

Con frecuencia se escuchan creencias como que los gay son pedófilos, que el homosexualismo es una enfermedad que puede ser transmitida o curada, y que los gays motivan a otros a ser gay. Esos argumentos son simplemente falsos y reflejan una grave ausencia de información. La homosexualidad no es un trastorno mental ni una perversión sexual. Estudios internacionales han demostrado que existen múltiples factores biológicos que interactúan con múltiples factores ambientales en la definición de conductas homosexuales. Cualquier explicación simplista es un absurdo reduccionismo de una realidad compleja.

Las actitudes homofóbicas tienden a legitimar la discriminación, por lo que el Estado, el máxime protector de los derechos de todos sus ciudadanos, está llamado a actuar con celeridad y eficacia en la defensa de los derechos de esta población. El liderazgo, por definición, significa estar al frente de su gente cuando su gente lo necesita, no cuando le es conveniente. El verdadero liderazgo significa defender la dignidad y derechos de todos los ciudadanos, porque es lo correcto, a pesar del costo político que esa defensa conlleve. Felicito al Presidente Solís por izar, con valentía, la bandera de la diversidad en Casa Presidencial.

lunes, 28 de abril de 2014

Formación docente y CONESUP

Me siento muy complacida con el nombramiento de doña Sonia Marta Mora como Ministra de Educación Pública, por su amplia trayectoria como académica e investigadora,  como ex rectora de la Universidad Nacional y Presidenta del Sistema Nacional de Acreditación de la Educación Superior (SINAES), y por sus conocidas cualidades intelectuales y personales.  Me alegro, también,  porque me consta que ella valora la importancia que reviste la calidad de la educación superior privada para el desarrollo nacional, por lo que esperaría que priorice, dentro de su ocupada agenda, el trabajo que desde el CONESUP se realiza en la fiscalización de este sector.

Ya es hora de que el CONESUP impulse las discusiones nacionales con respecto al perfil requerido de los profesionales en las distintas disciplinas, para acordar, en conjunto con las universidades, empleadores y expertos nacionales e internacionales, las competencias que deberían desarrollar los alumnos, así como los indicadores clave de desempeño que podrían utilizarse para determinar que los graduandos cumplen con el perfil esperado. 

Debería iniciar con las carreras de educación, por el impacto que reviste el mejoramiento sistemático del perfil docente sobre la calidad académica en los ciclos de educación preescolar, general básica y diversificada.  Este grupo de trabajo calificado debería definir, entre otros criterios, los cursos medulares y complementarios mínimos que deberían impartirse en cada carrera, siempre y cuando se otorgue a las universidades la flexibilidad para que puedan,  además,  incluir otros cursos con el fin de cumplir con su misión y naturaleza.   

Este grupo de trabajo también podría acordar el número mínimo de cursos en cada carrera, las horas lectivas por curso, las horas de práctica supervisada, y los mecanismos mediante los cuales los alumnos deberían ser evaluados para certificar su idoneidad antes de graduarse.  No puede ser que sigan existiendo  carreras de bachillerato en educación de 28 cursos, impartiéndose con menos de 45 horas lectivas por curso, en las que los alumnos pasan múltiples materias por “suficiencia”, realizan pocas prácticas supervisadas y no son rigurosamente evaluados.


Contra estos marcos de competencias es que se deberían evaluar las propuestas curriculares de las universidades, para que las valoraciones no continúen dependiendo de analistas sin formación en las disciplinas que evalúan, o de la opinión de individuos de entes externos cuya idoneidad profesional y preparación académica se desconoce y cuyas observaciones, aparte de las de OPES, no son legalmente vinculantes.    El CONESUP debería dar un plazo de un año para que las universidades actualicen sus carreras de educación y darles trámite prioritario, en aras de satisfacer los criterios de calidad establecidos por estos marcos de competencias y así contribuir con el mejoramiento de la calidad de la formación de los docentes en la educación preescolar, primaria y secundaria. 

lunes, 7 de abril de 2014

Problemas en la producción de ingenieros

Hace un par de años asistí a una reunión en Casa Presidencial, en la que se presentaron varios ministros del gabinete, personeros de CINDE, el INA y representantes de las universidades principales del país. El objetivo era escuchar la explicación de la importancia de graduar a más científicos, ingenieros y tecnólogos, como si la carencia de especialistas en estos campos se debiera a la falta de conocimiento de las universidades sobre la importancia que esta fuerza laboral reviste para el desarrollo económico nacional.

Parece ser que los pocos minutos que nos otorgaron para explicarles a los gobernantes  los problemas estructurales que enfrentamos las universidades en torno al cumplimiento de este objetivo no fueron suficientes para informar la opinión de la señora Presidenta, quien siguió quejándose en sus discursos de la ausencia de profesionales en estas ramas.

Asumamos por un instante que hubiera suficientes graduados de colegios,  interesados en matricular carreras ingenieriles y tecnológicas, que no los hay, y que estos alumnos tuvieran las capacidades matemáticas y analíticas requeridas para enfrentar, con éxito, los requerimientos intelectuales de este tipo de carreras universitarias.  ¿Cómo atenderían los sectores universitarios públicos y privados esta demanda?

El sector universitario público enfrenta una creciente presión social por admitir más alumnos en sus aulas, utilizando los presupuestos que actualmente recibe.  También se le exige abrir más cupos en las carreras ingenieriles y científicas, que son las más intensivas en recursos financieros, por la infraestructura, mobiliario, equipos, materiales didácticos y recurso humano que requieren para impartirse; no cuesta igual educar a un filósofo que a un ingeniero de materiales.  Para enfrentar esta demanda, tendrían que redireccionar recursos de otras disciplinas, obligando a las universidades a reducir o eliminar programas y plazas, lo que generaría una contienda con los sindicatos y un cuestionamiento de fondo sobre los propósitos de la educación universitaria.

A todo esto, resulta políticamente inconveniente solicitar más recursos financieros al Estado, por ser, las universidades públicas,  instituciones que siguen sin rendir cuentas por los fondos que actualmente reciben, y por no haber demostrado la capacidad de graduar al número de profesionales que el mercado laboral requiere en el tiempo establecido por las mismas instituciones. Al día de hoy, nadie sabe cuánto le cuesta realmente al Estado formar a cada graduado de esas universidades.


En el sector privado, el reto es otro.  El tramitar una carrera para aprobación ante CONESUP sigue tardando aproximadamente dos años, en gestiones meramente burocráticas que no aportan valor a la calidad de los programas académicos que se presentan.  Por otra parte, el ente regulador insiste en que las universidades inviertan en la infraestructura y recursos requeridos para impartir estas costosas carreras antes de autorizarlas, una situación de alta inseguridad jurídica y de inviabilidad financiera.  

Publicado en La República el 7 de abril de 2014.

viernes, 28 de marzo de 2014

El prejuicio del clasismo

Cuando hablo del prejuicio, me refiero a esa tendencia perniciosa de los seres humanos de prejuzgar, de forma negativa, a un grupo de personas o a los miembros de ese grupo, por su forma de vestir, hablar, pensar o actuar. Cuando se actúa sobre el prejuicio, se discrimina y se ofende, deteriorando así el bienestar humano.  El racismo, el sexismo, la homofobia, la discriminación por edad o por religión son prejuicios comunes en nuestra cultura.  Otro prejuicio es el clasismo, la actitud discriminatoria que defiende y mantiene las diferencias entre las clases sociales. Este prejuicio se evidencia en las declaraciones o creencias de las personas cuando se expresan en términos despectivos sobre las personas que tienen más dinero, poder, o posición social,  o cuando se expresan, por el contrario, con disgusto por las personas que no lo tienen. 


Los prejuicios se basan en estereotipos que sostienen las personas, en las sobre-generalizaciones que hacemos con respecto a un grupo social, las cuales típicamente son negativas.  Muy frecuentemente, estos estereotipos van de la mano con conductas discriminatorias, lo que pone a los miembros del grupo en situación de desventaja, al ser tratados injustamente por el simple hecho de pertenecer a ese grupo.  Es así como los clasistas tildan al millonario de estafador, agarrado o explotador, o al pobre, como holgazán, parásito o malagradecido.  

¿Pero por qué somos así?  Según los estudios en el campo de la psicología del prejuicio, nacemos con una tendencia natural de clasificar la información que percibimos en categorías mentales, para facilitar nuestro entendimiento del mundo.  El problema con categorizar rígidamente a las personas en “ellos” y “nosotros”, es que tendemos a minimizar las diferencias entre las personas de nuestro propio grupo, y a exagerar las diferencias entre los grupos sociales distintos, lo cual distorsiona nuestras percepciones de la realidad.

También somos prejuiciados porque nos acomodamos a las normas sociales de nuestro grupo, buscando un sentido de pertenencia, autoestima e identidad; si el grupo al que pertenecemos es prejuiciado, las personas que lo conformamos adoptamos las creencias y conductas prejuiciadas del grupo, y luego nos resistimos a cambiar de parecer.   

Las personas con más baja autoestima son los que tienen más predisposición de expresar prejuicios.  Juzgamos sin saber porque tenemos poco contacto con personas que no pertenecen a nuestro grupo social.  Por ello, antes de juzgar a las personas, debemos tomarnos el tiempo de conocerlas.  Desde mi propia experiencia, las  primeras impresiones usualmente son equivocadas.  Las palabras y pensamientos destructivos envenenan el alma de quien las dice y piensa, aunque sea en broma.  No hagamos a otros lo que no nos gusta que nos hagan. A quienes somos sujetos de estos prejuicios nos duele.  Seamos gente educada y humana.

Publicado el 27 de marzo de 2014 en La República.